miércoles, 20 de noviembre de 2013

Gira Europea, Diario de viaje IV

Pasé gran parte del trayecto tratando de dormir en la furgo. Digo "tratando", por que ir en una furgoneta con todo el equipaje, 8 personas más (3 en cada fila de asientos, y delante del todo dos, más el conductor), con un calor horrible (de ese que te hace sudar solo por el simple hecho de existir), la música en la radio y el traqueteo propio de los automóviles, pude descansar pero no dormir. No es tan fácil como parece, a pesar de que estaba cansado por haber dormido apenas cuatro horas, y yo suelo tener sueño fácil siempre. 

En cada parada para repostar o ir al aseo, al igual que en todos los trayectos que hicimos, aproveché para estirar el mayor tiempo posible, y si parábamos más de 5 minutos, solíamos bajar la pelota para dar unos toques y hacer un poco el ñu. La verdad es que (yéndome un poquito por las ramas...) desde el minuto cero me sentí como uno más dentro de la banda, pero realmente me dí cuenta de ello cuando mi estancia con ellos llegó a su fin, en la República Checa.

Volviendo a donde estaba: durante bastantes viajes (y en éste fue así), comíamos durante el trayecto, dentro de Alpha 6. En el mejor de los casos, la tarde-noche anterior podíamos comprar algo en el super y cocinarlo para meterlo en tuppers, y cuando no era así, casi siempre Vicky (voz) se levantaba antes para ir a comprar a la tienda y luego alguien cocinaba (si había tiempo para ello), o preparábamos los alimentos o lavábamos la fruta y verduras para los bocadillos. 

Recién llegado a la banda, recuerdo contestar a varias cuesiones de una batería de preguntas a cargo de Jero y Fumis, que rezaba algo así:

¿Has estado de gira antes?
¿Has hecho muchos kilómetros en furgo?
¿Cuántos días has estado sin ducharte?
¿Te gusta el pan?
¿Te gusta el queso?
¿Confiás en mí? (Esto es un guiño a mis compañeros de gira y furgo, je je). 

Las preguntas (creo que incluso la última), eran como un cuestionario que determinaría si moriría en apenas unos días, o saldría airoso tras la gira. Por fortuna, el único día que no pude ducharme, pude asearme con toda la calma del mundo. Por lo demás, fue pan comido. Nunca mejor dicho.
La dieta base de Alpha 6 eran los bocadillos. Con queso (de barra, brie, camembert, azul...). De ahí las primeras preguntas. Y puedo aseguraros que he llegado a comer bocatas muy ricos durante los viajes. (¡Coruñeses! nada que envidiar al rogelio. Creedme). Recuerdo en especial unos que hicimos yendo a tocar a República Checa, con unos panes deliciosos, muy tiernos, como el pan de leche pero no tan dulce, a los que tras untarles una crema de queso y echarles pesto, les pusimos tomate, rúcula, eneldo (pero eneldo de verdad, señores. ¡Qué bueno!), otro queso (no recuerdo qué tipo; pero aunque no era Torta del Casar olía terriblemente parecido), pepino y lechuga. Sazonado con pimienta y un poco de curry. ¡Chapeau!


Como iba diciendo, íbamos camino Austria (y no camino Soria, como dirían los Gabinete Caligari), y paramos para recoger a Agnes, una ingeniera alemana - ¿por qué siempre van juntas esas dos palabras?-, que también tocaba el saxofón, y venía de la mano del violinista Pátula a.k.a Frula a.k.a Fran y un largo etcétera de nombres.
Con el noveno bobo en la furgoneta, retomamos el camino un poco más animados, y yo fui alternando cíclicamente jugar a un videojuego en el móvil, dormir, y hablar un poco con los compañeros hasta que llegamos a nuestro destino.

Una vez en Austria, nos dirigimos al Wombats, que era un albergue juvenil muy vivo y agradable, con empleados más que atentos y divertidos. En la puerta del mismo nos recibió Miguel, un mexicano amigo de la banda que era el que había movido la fecha, y desde la ventana de la habitación, en el primer piso, nos saludaba asomado Albert, multiinstrumentista catalán (guitarra, 3 cubano, bajo...) que venía a tocar el bajo en unas fechas con el Capitán. 
Entramos para hacer el check-in, ya que tras el show en el albergue dormiríamos allí, y fuimos a ver las habitaciones. Eran soleadas y amplias, las dobles con cama matrimonial, y las de 4 personas, con sendas literas, colocadas en los extremos de la habitación, con un pasillito en el medio y una mesa bajo la ventana. Todo en madera joven, con un color muy intenso. Todas las habitaciones con baño y ducha dentro.
A mí me tocó una habitación de 4, y dormí encima de Argel. En la litera de encima quiero decir, ¡pillines!. En las otras estaban Albert abajo y Lukas arriba. 

Ya con la exitosa investigación del albergue a nuestras espaldas, bajamos la cacharrada de Alpha 6 y el técnico de sonido (un Irlandés amigo de Miguel) nos guió hasta el bar del albergue, el WomBAR, por unos pasillos y unas escaleras. Lo primero que vimos al dejar atrás las escaleras fue un hall grande con varios sofás y una mesa de billar, y un arco tras el cual entrabas en el WomBAR, donde nos aguardaba una barra llena de jarras de cerveza bien fría para toda la banda. Allí dentro estaban pinchando punk rock noventero, del estilo de Bad Religion, Offspring, el Basket Case de los Green Day... ¡Buen recibimiento!

Los medios de que disponía el sitio para tocar eran bastante justos, a saber, una mesa analógica con un EQ de 3 bandas por canal, sin efectos ni rack de efectos a parte, un solo monitor para el escenario (que evidentemente se quedó Vik) y una caja de dos vías por lado. Apenas un puñado de micrófonos unidireccionales (de cualquier marca) y sus respectivos cables. El sitio era como un pasillo largo y estrecho, y a pesar del equipo el técnico se las arregló bastante bien para equilibrar los planos de los instrumentos. 

Este fue uno de los conciertos donde recuerdo que se vendió más merchandising de la banda. Camisetas, gorras y cedés. Esto me resulta curioso, ya que el aire en el bar estaba tan enrarecido (se ve que la ventilación no era muy potente...) que si permanecías allí mucho rato acababas con mareo y dolor de cabeza, con lo que ninguno de nosotros quiso quedarse allí dentro mucho tiempo. Hasta la fecha fue el show con el público más entregado, desde los primeros hasta los últimos compases del concierto. 

Cambiando un poco el rumbo de la historia, (y como punto y final a esta entrada), al acabar la prueba de sonido, tras dormir un rato en las habitaciones y pegarnos una ducha; nos reunimos en la entrada del albergue toda la banda, y me dice Jero : "Maik, ¿querés ver a tu hermano?" Y así, media hora antes del bolo me encontré negociando con mi hermano una sala de ensayo en Polonia por dos horas y gestionando cuántos cabíamos en su casa y cuántos dormirían en casa de Agata (la chica de mi hermano). 

Fue increíble, por que para nada me imaginaba que acabaríamos yendo a Polandia, ni mucho menos desviando la ruta para ver expresamente a mi hermano.

¡Grande, Capitán!